Salamanca, el barrio del Marqués

Cualquiera que pasee hoy por el Barrio de Salamanca se dará cuenta de que está en eso que popularmente se conoce como “lo mejor de Madrid”. Aquí se encuentran las mejores tiendas de la ciudad, algunos interesantes museos, muy destacados restaurantes y, sobre todo, magníficos edificios neoclásicos, vecinos de otros más modernos y confortables, que albergan viviendas de alta calidad.

Salamanca es un barrio concebido para el confort. Su nombre se debe a su gran promotor, el Marqués de Salamanca, José de Salamanca y Mayol, una de las mayores fortunas del siglo XIX. Él fue el verdadero impulsor de la zona del ensanche que lleva su nombre, a pesar de que en su concepción se llamó “Plan Castro”, puesto que su proyecto lo realizó el arquitecto, ingeniero y urbanista sevillano Carlos María de Castro por encargo del entonces ministro de Fomento, Claudio Moyano, cuya estatua, por cierto, puede verse hoy en la Cuesta que lleva su nombre, a orillas del Parque del Retiro.

En aquella época, Salamanca y Mayol no era aún marqués, título que adquirió en 1863, cuando contaba con 53 años y una gran fortuna. Su papel fue el de “impulsor” esto es, constructor del barrio. Porque, hay que decirlo, su biografía nunca estuvo exenta de acontecimientos, buenos y malos. Baste decir que cuando murió, 20 años después, en 1883, estaba endeudado por valor de 6 millones de reales, cosa en absoluto extraña para un personaje que a lo largo de una vida de lujo y sibaritismo extremos había sido abogado, conspirador, alcalde, juez, banquero, contratista de obras, empresario de teatros, director de empresas, ingeniero, agricultor, ganadero, ministro, senador, diputado, marqués, conde y Grande de España. La estatua de este particular personaje está en el centro de la Plaza que también lleva su nombre.

Pero, vayamos al barrio. Su ubicación geográfica viene definida por las calles limítrofes: por el oeste, el Paseo de Recoletos y el Paseo de la Castellana; por el sur, la Calle Alcalá y la Calle O’Donnell; por el este, la Avenida de la Paz (Calle 30) y por el norte, la calle María de Molina y Avenida de América. El censo del Instituto Nacional de Estadística, le atribuía 147.707 habitantes en 2008.

Fue éste el primer barrio pensado con algunos criterios urbanísticos modernos. Su planta de cuadricula, la altura de los edificios, la red sanitaria (fue el primer barrio de Madrid en tener agua corriente y wc, pues en aquel tiempo aún existía la costumbre del “¡¡agua va!!”), el alumbrado público, el ancho de las calles (30 metros para las principales, 20 para las secundarias y 15 para las demás), el volumen de los jardines (una cuarta parte del barrio se destinaba a plazas, arbolado y jardines públicos), lo hacían un espacio privilegiado que, naturalmente, fue ocupado por personajes y familias de una posición destacada dentro de la sociedad madrileña de la época. Entre ellos el propio marqués, cuyo palacio es hoy una de las sedes del BBVA, dedicada a exposiciones de arte. Un edificio espectacular situado muy cerca de otro palacio emblemático: el de Línares, hoy Casa de América, frente a la Plaza de Cibeles.

En este barrio han vivido algunos personajes ilustres de la historia y de la vida social española. Filósofos como José Ortega y Gasset; científicos como Ramón y Cajal y una pléyade de hombres de letras entre los que podemos citar a Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca, Rubén Darío, César Vallejo, Valle Inclán o Miguel Hernández.

Hoy, una vez derogadas las primeras propuestas de Castro, que establecían sélo tres plantas, más la baja y patio interior con jardín, que debía ocupar tanto espacio como el edificio, Salamanca es un barrio algo más dispar que el concebido en el plan primigenio. Siguen abundando los edificios neoclásicos que presumen de abolengo junto a otros más modernos y a algunos restos de antiguos palacios.

Pero, sigue siendo un lugar que transmite elegancia, clase, templanza. No abundan las estridencias, por el contrario, se ha poblado de las más elegantes tiendas de la capital, abundan los bancos, los buenos restaurantes, algunas de las más elegantes oficinas, los bufetes de abogados famosos y los buenos hoteles. Es una joya. Un barrio para pasear, disfrutar de sus clásicos cafés y recrear la vista ante el desfile de multitud de jóvenes y elegantes mujeres o atildados caballeros que van y vienen de su corazón a sus asuntos, como diría Miguel Hernández.

En sus calles de líneas perpendiculares rigurosamente trazadas, destacan algunos ejes: Serrano y Velázquez, de sur a norte o Goya y Ortega y Gasset, de este a oeste. No hay que olvidar a Juan Bravo, con su bulevar central, que conecta a Salamanca con el castizo Chamberí, cruzando el puente del Paseo del Cisne sobre La Castellana. Toda la zona está siempre muy concurrida de paseantes, entre los que abundan los foráneos, a la búsqueda de lo último en moda y diseño o para acudir a alguno de sus innumerables locales de copas, por la noche, o a tapear, a mediodía.

Precisamente en Juan Bravo (nº 12), se ha establecido el conocido chef Sergi Arola con su D’e Paninoteca, en la que destacan las coca-pizzas. Otros lugares típicos pueden ser Jurucha, en Ayala 19, especializada en pinchos; La Giralda, en Claudio Coello, 24, típicas tapas de Andalucía; los que prefieran la cocina creativa irán a Lateral en Velázquez, 57 y los que además de tapear quieran degustar el típico “cocido madrileño” no se verán decepcionados si acuden a  la Taberna La Daniela, en General Pardiñas, 21.

Serrano, eje de una zona comercial de lujo

Serrano pasa por ser la calle comercial más surtida y elegante de España.

Nombres clásicos como Gancedo, Álvarez Gómez o la Sala de Subastas Durán son un ejemplo. Pero no faltan nombres como Adolfo Domínguez; Prada, Loewe; Lotusse, Purificación García, La Perla, Simorra, Gucci, Gastón y Daniela, Zegna, Bally, Lurueña, Intmissimi, Cartier, Tous, Farrutx, Verino… y, por supuesto, grandes tiendas como ABC de Serrano, Cortefiel, El Jardín de Serrano, o el omnipresente, El Corte Inglés.Pero hay otras cosas en el barrio. Están los llamados jardines del Descubrimiento, con don Cristóbal Colón encaramado en su columna de la que nunca ha descendido para darse el gustazo de tomar café en el vecino Gijón; el Museo Arqueológico o la Biblioteca Nacional; los museos del Ejercito, Lázaro Galdiano, el de Artes Decorativas o la Fundación March. Y, justo en los alrededores de lo que serían los estrictos límites del barrio, y muy cerca de la histórica Puerta de Alcalá, están Los Jerónimos, el Museo del Prado, el de la Marina, el del Ejército o el Thyssen, muy, muy cerca de dos de los más emblemáticos hoteles de la ciudad: el Palace y el Ritz, situados a ambos lados de la Plaza de Neptuno.

Y para los que no conozcan el barrio anoten los nombres de estas calles: Goya, Lagasca, Claudio Coello, Velázquez, Núñez de Balboa, Ayala (llamada antiguamente “Pajaritos”), Hermosilla, Don Ramón de la Cruz, José Ortega y Gasset… o Alcalá, que debe su nombre al hecho de ser la salida natural hacia Alcalá de Henares, lugar donde tradicionalmente hacían la primera parada los viajeros en tiempos de las diligencias.

Todas ellas están llenas de joyerías, mueblerías, casas de moda, hoteles, cafés, peluquerías, tascas, embajadas, restaurantes, locales de copas, cines… y, sobre todo, las más elegantes viviendas de la ciudad.

Calles que únicas y exclusivas que llevan, sin querer al paseante al Parque de El Retiro, pulmón de Madrid y más de 118 hectáreas de jardines y zonas verdes para disfrute de gente del barrio, de un poco más allá y de mil y un países.  Un parque único, orgullo de Madrid y del Barrio de Salamanca.

Un barrio para pasear, sí; un barrio para ir de compras, también; un barrio para disfrutar pero, sobre todo, un magnifico barrio para vivir Madrid.

El barrio, en el que todo el mundo quiere vivir.

El Distrito de Salamanca es por méritos propios el barrio en el que todo el mundo quiere vivir. Vivir en el barrio de Salamanca es prestigio y exclusividad. Y son esas dos palabras, lo que quieren y buscan las personas que el mismo residen o quieren comprar una vivienda. El perfil de los inquilinos del barrio de Salamanca es el de personas de alto nivel adquisitivo que buscan vivir en una de las zonas más exclusivas de Madrid, al mismo tiempo que invierten en un inmueble de lujo, que es su casa pero también una gran inversión.

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