Archivo del 9 de Febrero de 2010
Para analizar la situación económica actual hay que, brevemente, echar la vista atrás. Aunque en un principio el origen de la crisis se atribuyó al sector inmobiliario, lo cierto es que éste no fue más que un catalizador. Las hipotecas subprime en EE UU fueron sólo una consecuencia del desbarajuste subyacente del sistema financiero. El exceso de liquidez, así como la alegría y la falta de criterio de quienes concedían y recibían los créditos es lo que ha provocado la situación en la que ahora nos encontramos.
La mayoría de los gobiernos han abordado la situación inyectando liquidez al sistema, quizá la única opción posible, si bien ahora queda la tarea más difícil, que es la de reconstruir un clima de confianza, elemento imprescindible para lograr la recuperación económica.
En lo que se refiere al sector inmobiliario, observo con envidia cómo en la mayoría de las grandes economías mundiales se habla ya claramente de un cambio de etapa en la que habrá que seguir gestionando con mucha prudencia, pero retomando el crecimiento.
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