Archivo del 16 de Abril de 2010
El sector inmobiliario podría estar ofreciendo síntomas de reactivación si se consideran los datos manejados por Estadística, según los cuales la compraventa de vivienda aumentó un 18,7% en febrero respecto al mismo mes del año anterior. Se trata del segundo repunte consecutivo, después del 2,1% registrado en enero, tras dos años de caídas interanuales.
A ello se suma, también según Estadística, que el precio de la vivienda se redujo un 4,3% en 2009, frente a la caída del 5,4% en 2008. Todos estos datos contribuyen a reforzar los argumentos de quienes intentan convencer a los consumidores de que el ajuste en el sector inmobiliario ha tocado fondo y que el precio de los pisos no va a bajar más.
Como ya es habitual cada vez que se conocen datos en esta dirección, les ha faltado tiempo a los promotores y al propio Gobierno, por boca de la ministra de Vivienda, Beatriz Corredor, para tratar de calentar un mercado que aún está lejos de haber encontrado las condiciones que precisa para una recuperación sostenible. La ministra subraya que 2010 es “uno de los mejores años” para comprar vivienda, y el G-14, el lobby que aglutina a las principales compañías del sector, insiste en que la temporada de rebajas está llegando a su fin.
Sin embargo, hay razones para pensar que estamos ante un intento más por espolear a los potenciales compradores a tomar decisiones ya y no esperar a futuras gangas.
Concurren circunstancias puntuales como la inmediata subida del IVA en un punto y la supresión a final de año de la desgravación en el IRPF por compra de vivienda que pueden haber generado un puntual impulso comprador.
Algo parecido, por ejemplo, puede estar ocurriendo con el excepcional aumento de las matriculaciones de coches, en vísperas de la subida del IVA. Pero con un stock pendiente de absorber superior al millón de viviendas parece poco verosímil pensar en el final del ajuste. Si de algo cojean las estadísticas inmobiliarias es de su tradicional déficit de fiabilidad.
El presidente de los promotores asegura que los precios ya han descendido entre un 20% y un 25%, y que para ofertar rebajas adicionales deberían contar con el apoyo de la banca. Los analistas dudan de que las rebajas hayan sido de tal magnitud, y las cifran en una media entre el 10% y el 15%.
Si la burbuja sobrevaloró los inmuebles en más de un 30%, como reiteradamente advertía el Banco de España, queda todavía recorrido a la baja que los promotores aún deben transitar, sea con la complicidad de la banca o no. Hasta ahora están aguantando en lo posible el stock para evitar que afloren las pérdidas reales, pero esa estrategia no puede ser ilimitada y no parece que la recuperación esté a la vuelta de la esquina.
Como ayer alertaba Fernández Ordóñez, el drama del paro seguirá condicionando la economía española, en particular la actividad bancaria, y eso afecta sin duda al negocio hipotecario. Sin fluidez en el crédito y sin confianza en los consumidores cuesta pensar que el ajuste inmobiliario haya finalizado.
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