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Mucho más que viviendas. Son las fincas rústicas. Casas en el campo rodeadas de hectáreas anexas -desde decenas hasta miles- y cuyo valor a veces resulta casi incalculable. Un exclusivo mercado, también zarandeado por la crisis, que llama a las puertas de la intermediación profesionalizada como “propiedades capricho” y “de negocio”. Un lujo inmobiliario que no se mide en metros cuadrados sino en hectáreas y en el que se llega a valorar más la calidad de sus piezas de caza que sus áreas de ocio.
Gilmar Consulting Inmobiliario se ha convertido en la primera compañía importante a nivel nacional en impulsar un departamento especializado en estos inmuebles. “A raíz de una fuerte demanda, Gilmar hace una gran apuesta por estesegmento, que ha existido siempre pero que estaba en manos de corredores y el boca a boca. El resultado es muy positivo. El mercado se mueve”, dice Juan Fraile, responsable de Gilmar Fincas Rústicas.
Fraile califica este mercado como “muy limitado” y “centralizado” -centro y sur de la península-. El “secretismo”, según Fraile, es otra de las palabras que va ligada a este sector: “las fincas rústicas suelen pertenecer a personas muy relevantes”. Esta escasa oferta unida a propietarios de postín se traduce en precios desorbitados. “El valor de estos inmuebles puede ir desde un millón al infinito, 80, 90, 100…, y lo que más se mira es su extensión”.
Estas propiedades se dividen en tres tipos: de recreo, agrícolas y cinegéticas. “Además, la mayoría tiene un punto en común: son casas negocio, directa o indirectamente”, señala Fraile. Éste aclara que mientras las de recreo pueden destinarse a eventos sociales o importantes reuniones de trabajo, las agrícolas y cinegéticas producen ingresos por su producción o por organizar costosas monterías. “Lo normal es que estas fincas se autofinancien e incluso den beneficios”, indica.
SU VIVIENDA pone cara a este desconocido y acotado sector con una finca próxima a Toledo. Como la mayoría, cuenta con vivienda principal, en este caso tipo palacete, casa de guardeses y varias naves, entre otras instalaciones. Un ejemplo de propiedad de ocio que además dispone de una pista de pádel y piscina y que está envuelta en una explotación de 2.200 olivos. Por sus jardines han paseado grandes fortunas a nivel mundial.
“Esta finca reúne las principales características de estos inmuebles: varias edificaciones, buena vivienda, tierras, jardín con estanque y ríos, etc. Aquí el metro cuadrado no importa“, dice Fraile, que recuerda que lo más espectacular que ha visto es un circuito de coches como zona de ocio -”un pequeño Jaramita”- y una pista de aterrizaje. “Estas casas pueden tener de todo. No hay problema espacial”.
Al igual que el sector residencial, las fincas rústicas también vivieron su ‘boom’ y sus precios han sufrido un severo ajuste que está sirviendo, sin embargo, para avivar las compraventas. “Su valor se infló una barbaridad y los precios de hoy no tienen nada que ver con los de hace cuatro o cinco años. Los potenciales compradores lo saben y de ahí que este mercado esté tan animado”.
En este sentido, el principal foco de la demanda proviene de importantes empresarios nacionales, aunque en la cartera de Gilmar destaca uno por encima del resto, el multimillonario dubaití Sulaiman Al-Fahim. “Al-Fahim está buscando fincas de recreo y de caza en la zona sur, cerca de la playa. Sin duda, éste es un filón muy importante”.
Y como en todo mercado, éste también tiene sus ‘pepitas de oro’. “Si en el sector residencial La Moraleja y La Finca es lo más cotizado, aquí lo más de lo más está en el olivar de Jaén y en las cercanías de Madrid capital“.
Fuente: elmundo.es
No hay etiquetas para esta entrada.De recreo, ganaderas o cinegéticas, este tipo de fincas son codiciadas por las grandes fortunas, nacionales y extranjeras. Entre las más demandadas, se encuentran las que unen grandes extensiones, casas de lujo para propietarios e invitados y cotos privados de caza.
Son terrenos que valen millones. En plena crisis inmobiliaria, donde el suelo se ha depreciado hasta niveles mínimos (muy por debajo de su hipoteca), existen en España hectáreas que se cotizan a precio de oro: las fincas rurales.
Hay de todo de tipo: agrícolas, cinegéticas (dedicadas a la caza) o de recreo. Las fincas rurales han sido históricamente un capricho inmobiliario para las grandes fortunas. Empresarios, nobles y ejecutivos que combinan el amor a la naturaleza con todo tipo de lujos.
“No hay una edad o un tipo de profesión determinante. El rasgo característico es, por supuesto, un grupo que cuente con un nivel adquisitivo de cierto nivel y una pasión por disfrutar del campo y de la naturaleza en toda su dimensión y de manera privada”, explica Antonio Ibáñez, director del departamento de Fincas Rústicas de la inmobiliaria Gilmar. “Por ello, hay tanto españoles como extranjeros que optan por este tipo de productos”, añade.
Como ocurre con la vivienda de lujo, la crisis también ha llegado a este segmento inmobiliario, pero en menor medida. “El sector se encuentra mal, ya que, aunque es una buena inversión a medio largo plazo, por lo general, no es un producto de primera necesidad”, subraya José Antonio Pacheco, responsable de Agrofinca.com.
“El mercado de las fincas ha sufrido la influencia de la situación que se ha producido en los últimos años de la misma manera que el resto de los productos inmobiliarios, reajustándose los precios acordes a las circunstancias actuales y a las características singulares de cada finca, según su tipología y uso. Actualmente, el mercado ya empieza a mostrar signos de recuperación y se vuelve a notar un interés por las propiedades mejor situadas y con las mejores instalaciones”, asegura Ibáñez.

Precios
“Las fincas dependen mucho de su ubicación, vegetación, orografía e instalaciones, pero, por ejemplo, un terreno en Extremadura, una dehesa de encinas, puede oscilar entre los 5.000 y los 7.000 euros la hectárea. En el caso de una tierra de regadío, la hectárea puede valer entre los 15.000 y los 27.000 euros”, señala el responsable de Agrofinca.com.
En general, el producto más demandado son las fincas de mayor extensión. Este tipo de complejos son bastante habituales en algunas zonas de Castilla-La Mancha, Andalucía y Extremadura. En las comunidades del norte de España, este tipo de latifundios son más difíciles de encontrar. En la década de los noventa, en algunas provincias de Castilla y León y en Cantabria, se llevó a cabo lo que se conoce como concentración parcelaria.
El objetivo era unificar fincas y erradicar el minifundismo típico de la zona, con fincas de pequeño tamaño e, incluso, en régimen de multipropiedad. Todo ello para frenar la caída de precios que hundía tierras fértiles. Dos décadas después, la mayoría de la oferta de grandes latifundios sigue concentrándose en el centro y el sur de España.
“Extremadura, Toledo y el norte de Andalucía son, a nuestro juicio y desde hace años, la parte geográfica más demandada”, señala Pacheco. La cercanía a grandes capitales, como Madrid y Sevilla, y su oferta cinegética juegan a favor de estas zonas. Entre las fincas más caras que existen hoy día a la venta, se encuentra una finca en Madrid con 18.380 metros cuadrados de superficie, con un valor de más de siete millones de euros; y otro complejo, de 500 hectáreas situada en Badajoz y su precio de venta es de 8 millones de euros.
Tipología
Dentro de la oferta disponible, existe multitud de producto, usos y también precios. “No es la extensión de la finca lo que más influye en el precio, sino la relación de la extensión junto al nivel de suministros para los animales y el conjunto de instalaciones en cada finca o como su acceso”, asegura Ibáñez.
En el caso de las fincas de recreo, la casa principal y las aledañas (para invitados y empleados de los terrenos) son los inmuebles que más miran los compradores. Entre la oferta que hay en el mercado, existen multitud con piscina, interior y exterior; boxes para caballos, pistas de tenis e, incluso, palacios con 1.500 metros cuadrados de superficie.
Por su parte, existen fincas cuyo principal fin y atractivo es el uso cinegético. En este tipo de producto, se estudian elementos como “qué tipo de coto tiene, cuántas monterías se pueden dar al año, el número de animales que hay y el número de edificaciones que haya en ella, el agua que tenga, si la finca produce comida para los animales o hay que apoyar con piensos su cuidado, si está vallada, si tiene ganado para cría, etc.”, explica un experto.
En una finca agrícola o ganadera, la ubicación juega un papel fundamental.
“En ellas, se estudia si es secano o regadío, el tipo de cultivo, qué naves y maquinaria incluye, si está cercada o no, si tiene agua, edificaciones para empleados, etcétera”, añade esta fuente. En España, existe multitud de fincas pero, según los expertos, es imposible calcular una cifra aproximada, debido a que muchas han surgido de reunificaciones de varias y sus propietarios suelen caracterizarse por su extrema discreción.
Al ser viviendas de propietarios con alto poder adquisitivo, la cifra de fincas adjudicadas a la banca es muy pequeña comparada con el resto de activos embargados. “Se ha dado algún caso de fincas cuyos titulares eran personas físicas o sociedades y que las fincas se encontraban hipotecadas, que no han podido hacer frente a las obligaciones hipotecarias y el banco o la caja de ahorros acreedora se han adjudicado esos bienes de la misma manera que cualquier otro activo sujeto a garantías hipotecarias”, explica el responsable de Fincas de Gilmar.
Cinegéticas, las favoritas de los empresarios
Las fincas cinegéticas (repartidas entre caza mayor y caza menor) son los latifundios más atractivos para los principales compradores de este tipo de producto inmobiliario. Este perfil de clientes se fija tanto en la extensión, como en la ubicación y en el tipo de venado que hay en estas tierras. Entre los cotos de caza más destacados en España, está la finca La Garganta, situada en Ciudad Real y propiedad del duque de Westminster. Cuenta con 12.000 hectáreas y en ella se cazan cientos de ejemplares de ciervos.
Emilio Botín, presidente del banco Santander, tiene una finca llamada El Castaño, en Luciana (Ciudad Real). La parcela cuenta con 11.000 hectáreas. El empresario Alberto Cortina también posee una finca cinegética en Ciudad Real, en la localidad de Navas de Estena. Su extensión es de unas 6.000 hectáreas. José María Aristraín, magnate del acero y con una fortuna estimada de 1.700 millones de dólares, tiene un terreno de 18.000 hectáreas.
Fuente: Expansión
No hay etiquetas para esta entrada.Su profesionalidad marcará la pauta en torno a un volumen de negocio que tiende a estabilizarse
Mercedes Martín Luengo

Jesús Gil Marín, consejero delegado de Gilmar
El colectivo de la intermediación inmobiliaria aboga por la profesionalidad en tiempos de crisis. Alfonso Matesanz Santiago, presidente de Asociación Empresarial de la Gestión Inmobiliaria (AEGI), considera que “la formación y la mejora de la competitividad serán claves para implementar la situación de un sector que logrará estabilizarse en cuanto la banca suavice la concesión de crédito”. Su objetivo es esa demanda latente, ya sea para acceder a la primera casa, por necesidad de ampliar la actual o por otras razones. “El ministro de Fomento, José Blanco, afirmaba que esta demanda se sitúa anualmente por encima de las 300.000 viviendas solo para núcleos familiares o unifamiliares que se crean” concluye Matesanz Santiago.
Manuel Rico Alamán, director de marketing del Grupo Roan, estima que este ejercicio será una continuación de 2010, es decir, “un año duro donde se posicionarán las empresas que den un servicio profesional a vendedores y compradores”. En esta línea se expresa Jesús Gil Marín, consejero delegado de Gilmar, que espera “se consolide la profesionalización de un sector que ha sufrido muchos vaivenes, mucho intrusismo y poco reconocimiento”. Mientras que Manuel J. Fernández Macías, director del Grupo Redpiso, confía en que “a medida que vaya discurriendo el año, empezaremos a notar cierta estabilidad en el sector, cosa que en los últimos años no hemos tenido”.
Cierre y apertura de agencias
El cierre masivo de agencias ha favorecido a las firmas que permanecen. Antes el mercado estaba colapsado y era víctima de un intrusismo feroz al calor de operaciones muy rentables que atraía a todo tipo de oportunistas, según los responsables de las agencias. A juicio de Gil Marín, “la depuración ha sido empujada por una crisis de gran magnitud, por lo que el proceso ha sido muy rápido y traumático. Pero a quienes tenía una clara vocación y sentían este negocio como una profesión, las crisis les fortalece”. En palabras de Rico Alamán, “con la caída de negocio todos hemos tenido que hacer ajustes importantes, pero también nos ha servido para revisar la calidad de nuestros servicios y mejorarla”.
Durante este año, se espera que cesen los cierres o lo hagan con más mesura, de hecho, ya en 2010 abrieron sus puertas nuevas agencias. Gil Marín cree que “las agencias inmobiliarias puras sufrirán menos y el crecimiento será muy controlado”. Manuel Rico estima que más que cierres “habrá ajustes”. La idea es que el volumen de operaciones se ha estabilizado y sólo seguirán funcionando los que ofrezcan el mejor servicio y confianza. Crecer y posicionarse sigue siendo la estrategia. El Grupo Redpiso tiene previsto abrir 15 nuevas agencias este año. Gilmar también apuesta por la apertura de oficinas, y nuevos departamentos, sobre todo, de fincas rústicas.
Compradores jóvenes
La clave para Manuel Rico residirá en “detectar potenciales clientes compradores y fidelizarles”. El perfil del comprador potencial será para Redpiso el mismo que en 2010, “gente joven con estabilidad laboral”.
Los requisitos mínimos que tendrá que cumplir el potencial comprador para acceder a la compra serán la capacidad financiera o la existencia de avales de familiares o amigos. Según el consejero delegado de Gilmar, “hablamos en general de una edad mínima que permita tener un historial, ingresos, nóminas, bienes… También cuentan inversores y fondos, cuya situación fiscal puede contribuir a realizar operaciones y su problemática es muy distinta al del joven que adquiere su primera vivienda”.
Manuel Rico apunta que “cada tipo de casa tiene su perfil. Hay compradores que buscan viviendas económicas y necesitan financiación, y clientes que están pensando en un cambio de vivienda y casi no necesitan financiar”.
Más movimiento de segunda mano
Las preferencias estarán mediatizadas por el crédito y la capacidad financiera. Fernández Macías pronostica “mayor movimiento en la compra de viviendas de segunda mano y en zonas céntricas”. Por su parte, Gil Marín argumenta que “los jóvenes tendrán mas fácil las viviendas nuevas protegidas en la periferia, dados los precios del suelo y el importante stock existente. A mayor capacidad financiera, los compradores se aproximarán más al centro y a los barrios residenciales de lujo. Los inversores familiarizados con el sector seguirán apostando por las zonas prime, sea nueva o usada. El mercado de segunda mano será más activo y dinámico, y por tanto, la reforma se activará. La nueva construcción sólo triunfará en enclaves muy selectos”.
Lo determinante para Manuel Rico es un precio atractivo: “el cliente ahora puede elegir y le gusta centrar la zona y después ajustar su presupuesto al tamaño de la vivienda”. En cuanto al precio de la vivienda, “la pérdida de la desgravación fiscal tendrá que verse compensada por una bajada en los precios de los inmuebles, un hecho que será más significativo en unas zonas que en otras”, puntualiza Fernández Macías.
La percepción general es que los precios bajarán sólo en aquellas zonas que todavía tengan recorrido, ya que la oferta sigue siendo muy superior a la demanda. En zonas muy apreciadas con una oferta más limitada, no bajarán. Jesús Gil puntualiza que “el precio bajará en función de las zonas, las más demandadas es posible que ya no bajen o muy poco, a diferencia de otras en las que la oferta es mayor y hay pocos compradores”. La venta de pisos por parte de bancos se suma a la competencia, pero abre una oportunidad de negocio para las agencias por su profesionalidad. Los bancos empiezan a echar mano de los profesionales. “Por lo pronto, nosotros hemos alcanzado acuerdos con varias entidades que ya están dando resultados”, apunta Gil Marín.
El Grupo Redpiso también ha optado por una estrecha colaboración con las entidades financieras. “Está claro que su negocio no es vender inmuebles y por eso, necesitan profesionales expertos que les ayuden a colocar sus carteras en los próximos años”, matiza Fernández Macías. Para Manuel Rico el plus que un banco puede ofrecer a un cliente es la financiación, pero aunque la financiación resulta vital para vender, los profesionales del sector están convencidos de que el asesoramiento, la elección y el conocimiento seguirán siendo imprescindibles para que un comprador decida firmar.
Fuente: Pisos.com
No hay etiquetas para esta entrada.La provincia sigue una tendencia contraria a Andalucía y al conjunto nacional.
La tierra está considerada un valor refugio, sobre todo en momentos de incertidumbre económica como el actual. Probablemente sea éste el motivo por el que la venta de fincas rústicas (esto es, suelos no urbanos ni industriales, terrenos en los que se incluyen instalaciones y viviendas) se animó durante 2010 después de dos años de caídas.
Aunque lo hizo de manera leve -creció el 1,83%, pasando de las 4.907 vendidas en 2009 a las 4.997 del pasado año- cambió la tendencia de los dos años anteriores, en los que la crisis económica había hecho también mella en las compras de fincas en el campo sevillano.
Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), este crecimiento es parejo al que vivió durante el pasado ejercicio el sector de la vivienda -que se apuntó un crecimiento considerable a nivel nacional, del 6,8%, y más leve, del 0,63%, en Sevilla- aunque en este caso el alza se relaciona de manera directa con la finalización de la desgravación por compra de vivienda para las rentas superiores a 24.000 euros.
Sin embargo, este asunto no tiene repercusión en las ventas de las fincas rústicas, ya que a la hora de comprarlas el cliente no obtiene desgravaciones al no ser consideradas primera residencia.
Así, parece que este ascenso en las ventas se debe a la caída de los precios de la tierra, que habría animado a los compradores, sobre todo en estos momentos de crisis en los que la inversión en ladrillo, tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, ha pasado a un segundo plano.
De hecho, los precios de la tierra rompieron su racha alcista durante 2009 en la provincia de Sevilla, al situarse el coste por hectárea en 18.415 euros frente a los 19.036 euros de un año antes, esto es, se anotó una caída del 3,2%.
En cualquier caso, no creció de la misma manera en todos los cultivos. Así, contrastó la bajada del olivar para producción de aceite -del 11,1% en el caso del regadío y del 14,2% para el secano- y de los pastizales -del 17,1%- con el encarecimiento del arroz (en un 10,6%) y el frutal de regadío (un 5,5%). Las claves: la crisis que soporta la industria oleícola, el final de la sequía en los arrozales y su atractivo para ubicar plantas solares en ellos, el menor interés de los pastos para la ganadería y los mercados internacionales para la fruta de hueso.
En cualquier caso, los datos de la provincia de Sevilla en lo que a la venta de fincas rústicas se refiere contrastan notablemente con el descenso experimentado en la comunidad andaluza, que fue bastante acusado durante el pasado año respecto a 2009, tras caer casi un 10%, según los últimos datos del INE. En el caso de la vivienda, la región tuvo un comportamiento similar, ya que también registró un descenso en este apartado en 2010, aunque menos fuerte, ya que fue del 3,6%.
En el conjunto nacional la tendencia de la compraventa de fincas rústicas fue también a la baja, aunque no de manera tan notable como en Andalucía. En este caso, el desplome fue del 2,8%.
En cualquier caso, esta bajada contrasta con el fuerte ascenso experimentado en el sector de la vivienda, del 6,8% durante el pasado año, aunque como se apuntó con anterioridad, esta subida estuvo muy marcada por el fin de la deducción a la compra de pisos para las rentas medias y altas.
No hay etiquetas para esta entrada.Sulaiman Al Fahim, presidente de la Unión Árabe para el Desarrollo de Propiedades Inmobiliarias y representante de Royal Group of Companys, aterrizó el pasado julio en España con un objetivo concreto: aprovechar las gangas inmobiliarias que inundan el mercado español.
Bajo esta prioridad estratégica, cerró un acuerdo de intenciones con la firma de intermediación Gilmar, que se ocuparía de buscar y negociar los mejores inmuebles para este inversor.
Apenas tres meses después, el empresario, conocido por haber comprado el club de fútbol inglés Manchester City para el hólding árabe (como apoderado de Sheikh Mansour), ha cerrado las primeras captaciones inmobiliarias en España. Al Fahim ha escogido 30 activos inmobiliarios en España para vender entre los socios inversores de Royal Group of Companys. Sus elecciones se han centrado en producto singular y de cifras millonarias. “El mayor interés se centra en grandes propiedades y edificios con una rentabilidad atractiva”, señalan fuentes cercanas a Al Fahim.
Selección
El conjunto de inmuebles se ha dirigido en dos direcciones: por un lado, activos como viviendas de lujo y fincas cinegéticas y, por otro, edificios con un claro objetivo inversor. Para los inmuebles urbanos, ubicados principalmente en Madrid y Barcelona, los precios van de los 15 millones hasta los 100 millones de euros. En el caso de las fincas rústicas, varían entre los diez millones y los 60 millones.
Dentro de la cartera seleccionada, el empresario árabe ha escogido producto inmobiliario con vistas a nuevos proyectos, entre ellos, el desarrollo de macroproyectos hoteleros. “Esta selección se ha centrado en las propiedades que puedan tener salida por sus altas rentas. Por ejemplo, propiedades que puedan ser utilizadas, como hoteles de cinco estrellas súper lujo”, explican las mismas fuentes.

Sulaiman Al-Fahim y Jesús Gil Marín
De hecho, en la nueva página web de Gilmar dedicada a la comercialización de fincas rústicas se comercializa actualmente una finca cinegética en Cuenca, que cuenta con un proyecto para la ubicación en sus instalaciones de un hotel rural de gran lujo. La finca tiene 871 hectáreas (una extensión siete veces mayor que el parque de El Retiro en Madrid) y su precio asciende a diez millones de euros.
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| Fincas rústicas Gilmar | |
“Nos gusta destacar que los inversores árabes tienen un gran cariño por España, debido a razones históricas, por lo que también las fincas rústicas, especialmente del sur de España, interesan”, explican fuentes cercanas al comprador. En total, se han escogido cinco parcelas.
Proyectos hoteleros
De formalizarse la compra de inmuebles para uso hotelero, el magnate árabe buscará alianzas entre las empresas hoteleras de Oriente Medio. “Este tipo de inmuebles reviste un gran interés para grandes operadoras y cadenas hoteleras de ciudades como Qatar, Abu Dhabi y Dubai”, explican. Entre los grupos hoteleros de Emiratos Árabes, destacan Jumeirahy. La cadena dubaití ya intentó en 2008 entrar en España, a través de un resort en Mallorca, cuya inauguración estaba prevista para 2011. Actualmente, el proyecto está paralizado. La selección más importante de inmuebles se habría centrado en los denominados trophy buildings, es decir, edificios de oficinas ubicados en grandes capitales del mundo, con buenos contratos de alquiler e inquilinos solventes. “Los fondos soberanos están muy interesados en edificios emblemáticos de grandes ciudades europeas con localizaciones únicas”, subrayan fuentes cercanas a Al Fahim.
El criterio para elegir estas propiedades ha venido marcado por su rentabilidad. “Son productos que ya están alquilados cuya garantía de rentabilidad a futuro sea muy interesante”, añaden.
Un millonario que adora España
A pesar de su procedencia, Al Fahim, conocido como el Donald Trump árabe, conoce muy bien el mercado español, así como los problemas que sufre actualmente su negocio inmobiliario. “Consideramos que hay un exceso inmobiliario en el mercado por lo que se requiere un proceso de selección previa”, explican fuentes cercanas al jeque. Con 33 años, es uno de los hombres más ricos del mundo (y el cuarto en el mundo árabe), según la lista Forbes. Fuera del ámbito empresarial, Al Fahim acudió hace unas semanas al estadio Vicente Calderón, acompañado por el presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo. En la esfera deportiva, ha hecho negocios principalmente en el fútbol inglés. Hace apenas un año, fue noticia cuando adquirió el club Portsmouth, que milita en la Premier League para, posteriormente, venderlo con importantes plusvalías.
Los activos
Las cifras de inversión que maneja Al Fahim permitirían adquirir casi cualquier edificio de oficinas en Madrid y Barcelona. En el caso de la capital, una de las últimas compras, Recoletos 3, se cerró por 48 millones de euros.
Qué buscan los inversores árabes
* El representante del hólding inversor árabe ha seleccionado cinco fincas rústicas, ubicadas en la zona sur de la Península, para vender entre sus socios.
- Sulaiman Al Fahim quiere inmuebles situados en la zona financiera de Madrid y Barcelona, con buenos contratos de alquiler e inquilinos solventes.
- En el caso de Madrid, existen varios inmuebles cuyas características podrían encajar con sus planes. Entre ellos, el edificio Pirámide, propiedad actualmente de Mutua Madrileña.
- Otro edificio de oficinas que podría encajar con las características y el volumen de inversión de Al Fahim sería Torre Picasso, cuyo dueño es FCC.
- Los rascacielos del complejo Cuatro Torres Business Area cumplirían el requisito de ser edificios reconocidos en Madrid. Sin embargo, su ubicación podría alejarlos del jeque.
- El edificio alquilado por Fortis en Serrano sería una buena compra, pero fue adquirido hace unos meses por la familia González.







